Transitar diez mil caminos
y llegar siempre a la conclusión de que
en realidad no sé hacia dónde voy.
Sentir cómo caen una a una las estrellas
y me voy quedando a oscuras,
hundida, oyendo sólo el eco
de mi propia risa, burlándose de mí.
Sé que puedo perder también los papeles y destrozarlo todo.
Arrancar el empapelado de las paredes o la pintura con mis uñas,
hasta sangrar también por fuera.
Todo es posible cuando me quedo
sola conmigo.
Porque soy así de incierta,
así de alterable.
Porque estoy así de loca, perdida.
Porque soy como una cometa
luchando contra todo, contra el viento por querer volar y no saber.