Hoy he recordado tus manos,
ayer fue tu lengua
y, antes de ayer, el dedo gordo
de tu pie izquierdo...
Creo que posiblemente exista
una razón subyacente
que explique esta manera de extrañarte
tan aleatoria y fragmentaria.
O, tal vez se trate sólo de una cuestión
de aritmética:
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